Siria establece su primera línea de producción de paneles solares totalmente automática de 60MW utilizando estándares chinos en 2017
Siria lanzó su primera línea de producción de paneles solares de 60MW en el Parque Industrial Hassia en 2017












En 2017, Siria dio un paso notable hacia la independencia energética al establecer su primera línea de producción de paneles solares totalmente automática dentro del Parque Industrial Hassia. La instalación, con una capacidad anual de 60MW, fue construida completamente según los estándares de fabricación chinos, una primicia para el país.
Un movimiento estratégico en medio de desafíos energéticos
En ese momento, la infraestructura eléctrica de Siria había sufrido años de daños. La electricidad de la red era poco confiable en muchas regiones. La decisión de invertir en la fabricación local de paneles solares fue impulsada tanto por la necesidad práctica como por la ambición política. En lugar de depender únicamente de paneles importados, el país optó por construir capacidad de producción nacional desde cero.
El Parque Industrial Hassia, ubicado cerca de Homs, fue seleccionado como el sitio debido a su infraestructura industrial existente y acceso logístico.
Por qué se adoptaron los estándares chinos
Los estándares de fabricación solar chinos fueron elegidos por varias razones. Para 2017, China ya dominaba el suministro global de equipos solares, ofreciendo tecnología madura a precios competitivos. La línea de producción totalmente automática cubría procesos clave como el encadenado de celdas, apilado, laminado, enmarcado y pruebas, todo integrado bajo un mismo techo.
Adoptar un estándar probado también significaba plazos de puesta en marcha más cortos y acceso a una cadena de suministro bien establecida para materias primas y piezas de repuesto.




Importancia regional
El establecimiento de esta instalación marcó a Siria como uno de los pocos países en el Medio Oriente con capacidad de fabricación de módulos solares nacional en ese momento. Aunque la capacidad de 60MW era modesta según los estándares globales, representó un paso significativo para una nación que trabajaba para reconstruir su sector energético.
El proyecto también demostró una creciente confianza entre los países de Oriente Medio y África del Norte en la tecnología de fabricación fotovoltaica china, una tendencia que solo se ha acelerado en los años posteriores.